El bruxismo, es decir, apretar o rechinar los dientes, es una actividad involuntaria que puede ocurrir durante el día y/o la noche. Se observa en una gran parte de la población adulta; sin embargo, generalmente pasa desapercibido hasta que aparecen ciertos síntomas. Muchos pacientes solo consultan cuando presentan sensibilidad dental, desgaste, movilidad o fracturas en los dientes, necrosis del nervio, lesiones en los tejidos circundantes, trastornos de la articulación temporomandibular, dolores de cabeza o alteraciones funcionales. En los niños, el bruxismo puede observarse con frecuencia y, en muchos casos, se considera parte de un proceso normal, aunque siempre debe evaluarse de manera individual.
¿Por Qué Apretamos Los Dientes?
El bruxismo puede tener múltiples causas. Entre los factores más comunes se encuentran el estrés y ciertos rasgos de personalidad, alteraciones del sueño, trastornos respiratorios durante el sueño, traumatismos, enfermedades del sistema nervioso central, consumo de sustancias ilegales, algunos tratamientos farmacológicos que afectan la serotonina, así como el consumo de alcohol, cafeína y tabaco.
En muchos casos, no existe una sola causa, sino una combinación de factores que favorecen la aparición del hábito de apretar o rechinar los dientes.
¿Qué Es Un Trastorno De La Articulación Temporomandibular?
El trastorno de la articulación temporomandibular (ATM) es una afección compleja que afecta al sistema formado por los músculos masticatorios, la articulación de la mandíbula, parte de los músculos de la cabeza y el cuello, los ligamentos articulares, los dientes, las mejillas, los labios y las glándulas salivales.
El número de pacientes que consultan por molestias en la articulación de la mandíbula ha aumentado con el tiempo. Este incremento no significa que antes no existiera el problema, sino que actualmente los odontólogos y los especialistas en otorrinolaringología tienen mayor conocimiento y capacidad diagnóstica sobre esta condición.
¿Cómo Saber Si Tengo Un Trastorno De La Articulación Temporomandibular?
El trastorno temporomandibular puede presentar múltiples signos y síntomas, entre ellos:
- Dolor repentino o progresivo en la zona anterior del oído, en la articulación de la mandíbula, en los músculos faciales, del cuello o en las sienes.
- Sensación de dolor o fatiga en el rostro.
- Dolor o cansancio al masticar o hablar.
- Dificultad para bostezar o abrir la boca.
- Sonidos de clic o chasquido al abrir y cerrar la boca.
- Limitación en la apertura bucal o bloqueo mandibular.
- Desviación de la mandíbula hacia un lado al abrir la boca.
- Inflamación facial.
- Dolor dental sin causa aparente.
- Sensación de mala oclusión.
- Dolor de oído.
- Zumbidos en los oídos.
- Problemas auditivos.
- Dolor de cabeza.
- Dolor o presión alrededor de los ojos.
- Mareos.
El dolor relacionado con los músculos masticatorios suele deberse a su sobrecarga durante el bruxismo y puede provocar también dolor en la cabeza y el cuello. En cambio, el dolor articular suele estar asociado a cambios en los tejidos duros y blandos dentro de la articulación.
¿Cuáles Son Las Causas De Los Trastornos De La Articulación Temporomandibular?
Los trastornos de la ATM tienen un origen multifactorial y pueden involucrar diversas afecciones. Generalmente, se considera que varios factores actúan en conjunto. Entre ellos se incluyen:
- Traumatismos directos en la mandíbula (accidentes, golpes, lesiones deportivas, caídas).
- Tratamientos dentales que requieren mantener la boca abierta durante periodos prolongados.
- Apertura excesiva de la boca durante la anestesia general.
- Bruxismo, morderse los labios, comerse las uñas o masticar chicle con frecuencia.
- Relación anormal entre los dientes superiores e inferiores.
¿Cómo Se Realiza El Diagnóstico?
El diagnóstico de los trastornos de la ATM depende en gran medida de la experiencia y el conocimiento del odontólogo para interpretar correctamente los hallazgos clínicos y realizar un diagnóstico diferencial adecuado.
La evaluación clínica suele durar entre 30 y 35 minutos. Después de recopilar la información médica relevante del paciente, se realiza un examen detallado de la articulación mandibular y de los músculos de la cabeza y el cuello. Si es necesario, pueden solicitarse estudios complementarios como resonancia magnética (RM) u otros métodos de imagen.
¿Cómo Se Trata?
El tratamiento del bruxismo no tiene como objetivo eliminar por completo la actividad involuntaria, sino controlarla y prevenir las alteraciones físicas o patológicas que puedan derivarse de ella. Generalmente, se utilizan dispositivos intraorales (férulas o splints) para reducir la presión sobre los dientes y la articulación.
En el caso de los trastornos temporomandibulares, el objetivo principal es regular la presión dentro de la articulación y restablecer la función mandibular normal. Cuando el diagnóstico es correcto, se ha demostrado científicamente que el uso de férulas ortopédicas, la educación del paciente y, cuando es necesario, la fisioterapia y el tratamiento farmacológico pueden ayudar a controlar eficazmente la afección.