Injerto óseo

¿Qué es la corrección alveolar?

Los espacios donde se alojan los dientes dentro de los huesos maxilares se denominan alvéolos, y el hueso que rodea estas estructuras recibe el nombre de hueso alveolar.

En algunos casos, después de una extracción dental pueden formarse bordes óseos afilados en la parte superior del hueso alveolar. El alisado quirúrgico de estos bordes afilados se denomina corrección alveolar.

Se trata de una intervención quirúrgica sencilla que se realiza bajo anestesia local durante la preparación de la boca para una prótesis. Con este procedimiento se eliminan las prominencias óseas en los alveolos de una o varias extracciones, evitando que la prótesis ejerza presión sobre la encía y el hueso maxilar.

¿Qué es el injerto de tejido duro?

La pérdida ósea en el maxilar superior o inferior puede producirse como consecuencia de enfermedades periodontales, lesiones periapicales, abscesos recurrentes, traumatismos, extracciones dentales incorrectas, fracasos implantológicos, tumores o enfermedades congénitas.

La reabsorción del tejido óseo puede generar problemas estéticos y, en muchos casos, provocar una cantidad insuficiente de hueso para la colocación de implantes dentales.

El injerto de tejido duro consiste en la colocación de materiales de injerto de origen humano, animal o sintético, solos o combinados, con el objetivo de devolver al hueso maxilar reabsorbido el volumen y la forma necesarios para la rehabilitación protésica.

Gracias a este procedimiento, se incrementa el volumen de los maxilares que no son aptos para prótesis o implantes, haciendo que el tejido sea adecuado para estos tratamientos. El injerto óseo permite compensar la pérdida de hueso existente en el maxilar.

¿Qué se debe tener en cuenta después del injerto?

Después de una aplicación de injerto óseo, es necesario esperar aproximadamente entre 5 y 6 meses para que el tratamiento alcance resultados completos. Este periodo permite que el nuevo tejido óseo se integre correctamente con la zona receptora. Realizar procedimientos sin respetar este tiempo puede provocar el fracaso del tratamiento y la necesidad de repetir todo el proceso, alargando aún más la duración total.

Durante el periodo de espera, especialmente en las primeras etapas, se debe evitar aplicar fuerzas excesivas sobre la zona intervenida. Además, los medicamentos prescritos por el médico deben utilizarse de forma regular para prevenir posibles infecciones y favorecer una correcta cicatrización.